Las casas redondas

Laishí 15 de mayo de 2017 Por
En la década del ’70, en un pueblo del interior formoseño, a 68 Km de la capital provincial, se inició una construcción habitacional única en el país
CÚPULA2

 San Francisco del Laishí, es una localidad ubicada en el sureste de la provincia argentina de Formosa. Debe su nombre a una extraña conjunción de religión y etnia: el santo de Asís y un cacique toba. Ese es el sitio elegido por Alejandro Melillo para realizar un tipo de construcción diseñada por él mismo.

 En la década del ‘70, llegó a trabajar a la Dirección provincial de Bosques el ingeniero  agrónomo Melillo, recibido en la Universidad Nacional de Buenos Aires (U.B.A.). Traía ideas revolucionarias para esta zona de la Argentina, sustentadas en conocimientos provenientes de los países europeos. En la localidad se desempeñó como profesor en la escuela provincial agropecuaria Fray Buenaventura Giuliani, sus cátedras eran, entre otras,  Citricultura y Climatología.

 Como apasionado por la innovación y la ecología, se dedicó a pensar y plasmar proyectos. Tuvo la iniciativa de elaborar un diseño para la construcción de una casa a la que denominó “iglú”, nombre que fue modificado popularmente y derivó en al menos otros tres. En un primer momento, originarios de la tierra, la llamaron “casa horno” u “horno”, simplemente; tiempo después la acepción se fue deformando y se la llamó casa redonda o cúpula. En la actualidad coexisten los diferentes modos de calificación.

 El emprendimiento se cristalizó como vivienda propia de su diseñador y luego se transformó en una propuesta para la construcción de un establecimiento educativo en la Colonia Laguna Gobernador, principalmente porque eran edificaciones económicas.   

 Jorge Sánchez, conocido como “Tuli”, es maestro jubilado y dio clases a aborígenes tobas en  la primera casa “iglú” que funcionó como escuela en la colonia Laguna Gobernador. Tuli recuerda: “A ellos no les gustó nada que le hicieran una escuela así, decían que era un horno, no está en su cultura” A la casa, Melillo la llamó iglú. No sé de donde trajo la idea, pero decía que era económica. La primera casa se la hizo para él y le sembró sorgo arriba por el calor”.

 Las construcciones se iniciaron con mano de obra toba, ellos se convirtieron en albañiles calificados. El primer   experto en casas “iglú” fue Villavicencio Tasurí. Este señor hizo la casa del propio ingeniero, a escasos metros del centro de Laishí y de la única calle pavimentada. El albañil la realizó con paredes de 15 cm, a diferencia de las que le siguieron, que se construyeron con ladrillos ubicados de canto, con la llamada pared espejo.

En la actualidad, la técnica fue pasando de una generación a otra y de una raza a otra. La herencia del método fue depositada en otros tobas, uno de ellos, de apellido Docoidí, conocido popularmente como “Pinocho” y en un albañil de raza blanca de nombre Atilio Colman. Atilio cuenta “No es fácil hacer estas casas, es diferente a las otras, hay que tener mucho cuidado porque se usa el ladrillo de canto. Se pone en el centro como un malacate para ir girando y mantener el círculo, además cada cuatro hiladas hay que parar, dejar secar y colocar un aro de hierro; eso es lo que le da la fuerza”. Colman explica que para construir una  cúpula de 8m de diámetro se usan   unos cuatro mil ladrillos”.

  Pero aun así, hay pocas personas capacitadas para realizar este tipo de edificaciones, porque no son   tradicionales. De igual modo, han proliferado. Estas casas se pueden ver además en Herradura – localidad a 44 Km de Laishí-, “Allí hice dos de esas- cuenta Colman- me quedé trabajando unos siete meses, porque el problema es también si el tiempo está lluvioso, al no secarse las hiladas, no se puede continuar. También hice en Formosa y en la colonia”

  Actualmente, recorriendo el pueblo y las zonas rurales cercanas se observan las “cúpulas” que contrastan sus redondeces, con las líneas rectas. Profesores del lugar, optaron por ellas. Uno, es el historiador Miguel Lotto; amigo, primer adherente de las ideas del ingeniero Melillo y  propietario de este tipo de casas, ubicada en el paraje El Dorado, a 1,5 Km de Laishí y a escasos metros de la ruta provincial Nº 1.

  El profesor Lotto tiene tres grandes cúpulas; dos destinadas a vivienda familiar y la otra tiene múltiples funciones, “Lo utilizo como bodega, donde guardo vinos artesanales y también como debajo de éste, construí otra como sótano y es muy fresco y seco, almaceno semillas que yo mismo recolecto porque tengo una huerta”, explica Lotto y agrega “ahora hice un lavadero también redondo y estoy experimentando todo el tiempo”.

  La casa redonda brinda un gran espacio en el que se puede dejar volar la imaginación y recrear una infinita gama de disposiciones ambientales. Nos ofrece una vista agradable que compone un paisaje único, exótico y acogedor.         

 Está en zonas rurales y urbanas, sencilla o elaborada, habitada por blancos o por aborígenes, amada o discriminada. Su condición y presentación son  variadas. No obstante, es imposible negarle un encanto especial con un misterio que subyuga el alma y nos deja en el corazón aromas de mango maduro y  chivatos en flor. Es  una auténtica postal de una transformación cultural en la provincia de Formosa.

 

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