La ciudad Perdida y el Cañón Arco Iris

El Turismo 26 de mayo de 2017
Dentro del Parque Nacional Talampaya hay dos seccionales de guardaparques que ofician de entrada. Sobre el río Gualo se ubica la seccional Gualo, en el kilómetro 134 de la ruta nacional 76

Para visitar la Ciudad Perdida es necesario contratar un guía oficial en la entrada. Estos paseos cuentan con vehículos 4x4 propios y duran de 3 a 4 horas, según las condiciones climáticas y las ganas de conocer del grupo que se arma en cada excursión.

Quienes lo quieran realizar con su propia camioneta lo pueden hacer, pero deben contratar obligatoriamente los servicios de los guías para evitar perderse, ya que el parque es muy amplio.

El recorrido es relativamente corto. A los 3 kilómetros se dobla a la izquierda por un sendero de tierra roja que conduce hacia uno de los sectores menos conocidos del parque.

El camino serpentea por este desierto que hace 225 millones de años era un bosque tropical con grandes lagunas y una nutrida fauna autóctona. La camioneta comienza a recorrer un lecho seco, en este caso del río Guabo, que forma una verdadera autopista de arena de dos kilómetros de largo.

Talampaya significa “Río seco del tala”: el nombre con el que los pueblos originarios bautizaron la zona da cuenta clara de que estos ríos permanecen secos durante gran parte del año y que sólo tienen caudal  cuando llueve, lo cual ocurre muy poco. Por eso, se los usa como caminos para llegar de un sitio a otro.

Cuesta creer que por allí hace millones de años transitaron los primeros dinosaurios: en el parque se descubrió el Lagosuchus Talampayensis, uno de los más antiguos del planeta.

Antes de llegar a la Ciudad Perdida, se logra divisar una formación rojiza que se conoce popularmente como Los Chapares y que forma parte de la cuenca del Ischigualasto, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Luego de recorrer 15 kilómetros más por el lecho seco, se comienza  la caminata, un breve trekking. Al llegar al punto más alto del camino, se abre un inesperado cráter al ras del suelo, cuyo diámetro de tres kilómetros alberga lo que se conoce como la Ciudad Perdida.

En su centro, la Ciudad Perdida tiene una formación basáltica de color oscuro que forma una pirámide casi perfecta llamada Mogote Negro. Un frágil mundo de esculturas de arena que sobrevive el paso del tiempo desde la época de los dinosaurios. Además, formaciones como El Anfiteatro o Los Lagartos son algunos de los íconos más representativos.

Este paisaje difiere bastante de la imagen tradicional que uno tiene del parque nacional Talampaya. Por empezar, los colores son más suaves y el rojizo se torna rosado.

Fuente: Welcome Argentina

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